Especialista señaló que, hasta el momento, los exportadores peruanos están mostrando un buen desempeño pues no se registran muchos casos de rechazos de alimentos en destino.

Un mercado internacional más exigente

La meta al 2021, impulsada por el Ministerio de Agricultura y Riego, es clara: alcanzar los US$ 10.000 millones en agroexportaciones. Esto sin duda representa un gran desafío para la industria, pues impone una mayor inversión en el cuidado de temas logísticos que tienen que ver con la inocuidad en tanto el volumen de alimentos despachados se incrementa.
Para Francis Watson, consultor en agroindustria, hasta el momento el desempeño de los agroexportadores peruanos ha sido positivo, pues no se han reportado recientemente grandes problemas en destino, salvo pequeños incidentes esporádicos relacionados al rastro de pesticidas.
“Eso denota que el trabajo de los agroexportadores en el campo y packing se está haciendo bien; pero obviamente hay mucho por mejorar, no hay que confiarse porque las condiciones van cambiando y surgen nuevos problemas”, comentó para Agraria.pe.
Sin embargo, consideró que con el incremento del volumen de los alimentos exportados crece también la probabilidad de encontrarse con situaciones fuera de control, especialmente cuando se trabaja con nuevos empaques, cadenas logísticas más complejas, destinos más lejanos. “Todo ello puede hacer que proliferen los patógenos en el producto y lleguen a destino con una condición no aceptable”, advirtió.
Consumidor más atento 
Agregó que hoy para los mercados es más fácil detectar problemas pues existen plazas como Europa o Norteamérica donde el consumidor final está concientizado y rápidamente denuncia con los entes regulares cualquier problema que encuentre en los alimentos que consume. Esa es una característica que en nuestro país falta desarrollar.
“No es como en Perú que si alguien se enferma nadie hace nada, salvo que sea algo muy grande con mucha gente enferma, pero cuando son casos puntuales no se hacen registros y ni siquiera se difunden los casos”, observó.
Destacó por ello el trabajo de los entes fiscalizadores locales que contribuyen a prevenir problemas de inocuidad antes de que los productos salgan hacia el extranjero, algo que sería muy costoso si se intentara corregir una vez ya en destino. Además, la imagen del país se ve comprometida.
“Todo problema de inocuidad es preventivo, no puede ser correctivo porque es costoso. Uno tiene que documentarse bien sobre el cultivo en que está trabajando y establecer bien sus instalaciones, laboratorios, equipos, manejo en campo, para prevenir problemas y procurar además tener respaldo de certificaciones, que es una forma de aprender los mejores estándares de desempeño para inocuidad”, observó.
Finalmente, recomendó que las empresas agroexportadoras no escatimen presupuestos en la capacitación, pues los problemas de inocuidad tienen su origen principalmente en la ignorancia. “No depende del operario ni del supervisor sino de la gerencia que tiene que invertir e identificar esa necesidad”, concluyó.
Fuente: Agraria.pe